Del miedo a la libertad: la historia del oso Max
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Antes de ser rescatado en el 2006, Max sufrió años de maltratos. Pero hoy, él vive todos los días libre de dolor y sufrimiento en su hogar en el santuario de osos de Rumanía.
Desde el 2005, hemos rescatado a 87 osos de maltratos desgarradores, en los que se les forzaba a entretener a personas en restaurantes, o se les retenía en pequeñísimas e incómodas jaulas.
Nos aliamos con Asociatia milioane de prieteni (AMP) hace más de 10 años, para construir el santuario de osos más grande de Europa. Tiene estándares de bienestar animal excepcionales, y todos los osos rescatados son libres de socializar y expresar comportamientos naturales.
El santuario está teniendo un gran y significativo impacto en el abuso de osos en Rumanía.
Hemos hecho una diferencia increíble en la vida de osos como Max
Max, el oso ciego residente del santuario, tiene una vida apacible en su franja de bosque, en donde cuenta con su proia madriguera, la sobra de los robles, arbustos para esconderse y jugar, y una piscina privada a la que los cuidadores del santuario se refieren como el 'spa'. Son condiciones muy distintas a la vida que tenía como atracción turística en la ciudad de Sinaia, al sur de Brasov en Transilvania.
Su dueño solía encadenarlo a las rejas del castillo Peles, y le daba cerveza para que estuviera lo suficientemente atontado y que los turistas pudieran tomarse fotos junto a él. Max estuvo atado a las verjas por tantos años, que todavía e puede observar cómo las verjas se doblaron por el peso que ejercía el oso.
Max sufrió años de maltratos antes de ser rescatado en el 2006. Cuando llegó al santuario, los veterinarios descubrieron que estaba ciego; no se sabe si su ceguera fue causada por lesiones sufridas de cachorro, o infligidas a propósito para hacerlo más dócil para las fotografías con turistas.
Cuando Max arrivó al santuario por primera vez, no se atrevía a ir a la piscina a nadar. Esta es una actividad que los osos suelen amar hacer, por lo que el personal del santuario comenzó a investigar. Especularon que quizá los bordes de la piscina estaban demasiado empinados, y Max podría temer explorar la piscina. Entonces, decidieron hacer una pendiente para la piscina, y hacerla menos profunda.
Recientemente, Max probó su psicina renovada, ¡y le encantó por completo! Ha sido visto por el personal del santuario jugando en ella casi todos los días, chapoteando y disfrutando plenamente de su nuevo 'spa'.
Aurelia, una de las guías turísticas, dice: "Es una verdadera alegría ver a Max tan feliz con su piscina. Un día permanecí 30 minutos asombrada viéndolo divertirse en el agua. Es realmente una vista enriquecedora, cuando uno conoce lo que Max ha tenido que vivir".
Salva a animales como Max de una vida de sufrimiento
Tú puedes ayudarnos a que más osos como Max finalmente sepan qué es vivir en seguridad, libres del dolor y el sufrimiento. únete a nuestra campaña "Vida Silvestre. No Entretenimiento", y ayúdanos a combatir el uso dañino de animales en la industria del entretenimiento turístico.
Cuando llegó al santuario, los veterinarios descubrieron que estaba ciego; no se sabe si su ceguera fue causada por lesiones sufridas de cachorro, o infligidas a propósito para hacerlo más dócil para las fotografías con turistas.

